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Exhibiendo sostenibilidad

Exhibiendo sostenibilidad

Se puede decir que en El jardín de las delicias la luz conduce el destino de la humanidad. Idealizada y pintoresca, no tiene nada que ver tiene con Los fusilamientos, pero al mismo tiempo resulta igual de cruda, cada una a su manera. Sin poder opinar, ambas obras aguardan ante el mismo techo, expectantes ante un nuevo dilema de la humanidad.

Cómo vive actualmente la sociedad, ¿es bueno para el arte?, ¿Este es el culmen de un futuro más o menos idealizado?, ¿Cuál ha sido el gran paso que ha dado el Museo del Prado para proteger la naturaleza, el hogar, uno de los temas centrales del arte?. La solución no ha venido dada por ningún rayo divino ni la ausencia de él, sino gracias a la tecnología. En particular, la tecnología LED para el arte y el urbanismo sostenible.

Iluminando el Prado presenta un nuevo sistema que, instalado en su totalidad, supondrá un ahorro anual de energía del 75% para el museo. En términos medioambientales es una reducción de 320 toneladas de CO2 emitidas al año. Sin embargo, desde el punto de vista urbanístico, esta propuesta encierra un potencial aún más ambicioso. Las dimensiones del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía duplican a las del Prado, mientras que de media los recintos de IFEMA, que anualmente acogen exposiciones dedicadas al arte como ARCO, ocupan 20.000 metros cuadrados, una cifra similar a la superficie del Museo Arqueológico Nacional. Si más entidades públicas centrasen sus esfuerzos en la sostenibilidad, el volumen de emisiones de la ciudad podría reducirse notablemente.

El Museo Thyssen-Bortemisza, al igual que el Museo Reina Sofía, asentó en 2018 su sistema de iluminación LED en las salas destinadas a la colección permanente y a las exposiciones temporales, logrando un ahorro del 33,12% en electricidad en comparación con el año 2010, según datos propios. Solo en Madrid, el Programa de Iluminaciones de la Fundación Iberdrola España que respalda el proyecto del Prado, ha dotado de este sistema de iluminación a varios edificios relativamente cercanos que forman parte del patrimonio nacional, como la Real Fábrica de Tapices, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando o la fachada del Congreso de los Diputados, logrando amplificar la mejora de la eficiencia energética más allá de los límites del museo. El plan abarca también los sistemas de climatización, el empleo de energías renovables o el apoyo del transporte público entre el personal del Prado, lo cual plantea una estrategia interesante para integrar estas acciones en una red que actúe sobre el tejido urbano desde diferentes enfoques. Como, por ejemplo, un creciente interés turístico y mejor posicionamiento debidos a la actualización en la conservación del patrimonio cultural en las ciudades y la mejora de la experiencia. Con el nuevo método de iluminación, se ha reducido en un 20,4% el factor de daño de las obras alojadas gracias a la eliminación de los rayos infrarrojos y ultravioleta, pero también ha repercutido en una mejora de la nitidez y de la percepción de los colores y los volúmenes.

Y es que la mejor publicidad es la que es gratis, o al menos, la que mejor se rentabiliza. La transición gradual entre ambos sistemas de iluminación fue pensada, originalmente, para que los visitantes pudieran admirar en una misma obra, el Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga, los cambios que estética y técnicamente acarrea la nueva iluminación LED. Sin embargo, también ha permitido mostrar su versatilidad en otros contextos muy alejados en tiempo y espacio de los hogares. Es cuando se busca concienciar donde encontramos diferentes enfoques. En el 2019 el Gobierno, a través de la Dirección General de Bellas Artes, se ha comprometido a transformar a los museos nacionales en instituciones socialmente más abiertas, accesibles, interculturales, inclusivas y sostenibles mediante el Plan Museos+, un enfoque acorde con las necesidades más inmediatas de nuestro presente que resulta incluye una tímida aunque prometedora mención al medioambiente, la cual es inevitable comparar con las acciones que se están desarrollando individualmente. El Museo Reina Sofía colaboró en 2018 con Greenpeace en la realización de una pieza de publicidad de guerrilla (un coche que ha colisionado contra la fachada del museo) para demandar que en 2028 los vehículos que funcionen con diésel y gasolina formen parte de la historia. Además, suele alojar exposiciones cuyo tema central es la defensa del medioambiente. Por su parte, el Museo Thyssen-Bortemisza inició en 2018 el proyecto ThyssenECO destinado a concienciar sobre el trato responsable de la sociedad para la mejora del medioambiente, tanto para el público como para sus empleados. Parece que en la actualidad las labores de mecenazgo o responsabilidad social corporativa toman la batuta de las acciones hacia un urbanismo sostenible, llevando a cabo una importante labor pero sembrando dudas sobre el papel que como sociedad tiene el medioambiente y si se concibe como una actividad por el bien común, como puede ser divulgar la cultura en los museos, o es un intercambio interesado.

En cualquier caso, invertir en mejorar la conservación de la cultura suma más que sus partes. Ambos puntos de vista, el urbano y el social, pueden converger en una conclusión satisfactoria: la optimización que ofrece la iluminación LED multiplica los beneficios que ofrece en un primer momento una mejor conservación y visibilización. Apreciar el tono con el que el artista quiso retratar cierto detalle puede parecer una nimiedad para tu día a día, pero no lo es. Ese carmesí que dependiendo de la luz es más cálido u oscuro representa una revalorización del patrimonio cultural mediante la actuación eficaz de una tecnología medioambientalmente más sostenible, que puede llevar a una implicación más consistente del sector público (y más responsable del sector privado) favoreciendo un posicionamiento positivo de la marca España, asociando al país con el futuro sostenible, creando nuevos ingresos, eliminando las emisiones de CO2, marcando una diferencia... Y así, hasta que la mente lo permita. La cultura nunca debe eclipsarse.