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¿Ha desaparecido el medioambiente de los gobiernos?

¿Ha desaparecido el medioambiente de los gobiernos?

¿Recordáis cuando planteamos la posibilidad de que Manuela Carmena se sentase a negociar con Donald Trump? Ha acabado ocurriendo. Con la facilidad con la que se chascan los dedos, el medioambiente ha desaparecido de cualquier despacho del gobierno español y los políticos se encuentran en paradero desconocido. En cambio, en la Moncloa ha aparecido el magnate estadounidense. Los políticos localizables llevan varios días reunidos sin descanso. ¿Protección del patrimonio natural y la biodiversidad? ¿Y de los montes?, ¿En un país tan pequeño?. ¿Qué narices es La Rioja o Cataluña y por qué han desarrollado leyes para el desarrollo sostenible o el cambio climático?. ¿Y una ley que regule los residuos de envases de las empresas? ¡Qué clase de paraíso comunista es este!. Ante esta situación, la única solución posible es aumentar al máximo los esfuerzos en desarrollar una gestión autonómica pormenorizada. Bienvenidos a un presente no tan catastrófico en el que la importancia de la inversión en energías renovables, la gestión del agua y la defensa de la biodiversidad serán puestas a prueba en las próximas elecciones autonómicas y municipales de España.

Hay una intención por llenar el particular caballo de Troya medioambiental autonómico. Según datos de Red Eléctrica de España, en 2018 la energía eólica ha sido la renovable con más cuota en el mix eléctrico español, habiendo aumentado un 1,5%. Por comunidades, esta inversión ha permitido a Castilla y León presumir de sostenibilidad al superar por seis puntos el objetivo estatal del 74% de producción eléctrica renovable. No obstante, para las Islas Canarias ha implicado adoptar la vía de la redención, presentando el mayor porcentaje de nuevas instalaciones (más de un 48%) tras ser declarada como una de las comunidades cuyo potencial energético renovable estaba más desaprovechado. Respecto a la energía solar, Castilla-La Mancha, Andalucía y Castilla y León abarcan el 60% de la producción ese año. Es un reparto que puede transformarse radicalmente, debido a la multiplicación de proyectos interesados en la nueva oferta energética solar como la de planta fotovoltaica Núñez de Balboa, en Usagre (Extremadura). Es una gran oportunidad para conquistar la descarbonización del país desde múltiples frentes, con la fecha del desmantelamiento de las cinco centrales nucleares españolas activas como telón de fondo.

La historia de España se asienta en el debate entre si es seca o se seca. Por una parte, se trata del país europeo más afectado por la sequía, con el reto del omnipresente reparto desigual territorial y los recientes efectos del calentamiento global. Por la otra, está la necesidad de definir pormenorizadamente qué es escasez y cuáles son los límites de su gestión. La revisión de los Planes Especiales de Sequía en 2018 es el primer paso hacia una gestión hidrológica responsable al distinguir entre la sequía como fenómeno natural y la escasez como decisión legislativa. En este sentido, presenta la oportunidad para legislar a nivel autonómico más explícitamente y de manera pormenorizada sobre la protección de los recursos hidrológicos regionales, cuya gestión en muchas ocasiones implica la explotación de acuíferos y masas de agua subterráneas y resalta la necesidad de desarrollar una concepción holística sobre su importancia, más allá de su dimensión económica, en la alteración de la calidad de los ecosistemas en su explotación y también en su preservación, como dejó patente la propuesta de trasvase Doñana-Riotinto para equilibrar la pérdida de agua del parque.

Si la evolución hubiera seguido otro cauce no tendríamos la misma concepción del hogar. Uno de los retos actuales de la legislación de los Parques Nacionales es definir los límites entre las ventajas sociales que ofrecen y la integridad de su biodiversidad, sobre todo cuando esta relación de respeto se ha roto por la inacción de las comunidades autónomas. Junto con el cambio climático y los incendios, una amenaza que según el CSIC afecta al 60% de los parques o sus áreas periféricas, la ambigüedad legislativa de la Junta de Andalucía ha abierto la veda a la proliferación de la pesca y pozos ilegales dentro del parque de Doñana, después de que la UNESCO amenazara en 2016 con incluir al parque en la lista negra de Patrimonios de la Humanidad en peligro, una recopilación de lugares devastados por la guerra o los desastres. Por su parte, el parque del Teide está gozando de una protección tardía después de que los incendios, el turismo y la recalificación del suelo mellasen la calidad de sus ecosistemas durante décadas. Sin embargo, no todo son malas noticias ya que los parques situados en climas más húmedos y fríos, como el de Ordesa y Monteperdido o Agüestortes y Estany de Sant Maurici, son los que menos han experimentado los fenómenos anteriormente descritos, lo cual no significa que sean inmunes frente a los efectos del cambio climático.

En las ciudades es donde se materializan de forma más clara algunas medidas medioambientales. Grandes ciudades como Madrid y Barcelona actualmente están desarrollando planes de acción de la calidad del aire, alineados con los objetivos nacionales y europeos. Ambas han puesto en marcha propuestas para restringir el tráfico, potenciar el uso del transporte público y reformar la zona centro para reducir o eliminar las emisiones contaminantes. También cobra gran importancia la obtención de energía a partir de recursos renovables locales, generalmente a través del reciclaje de residuos orgánicos, y la implicación ciudadana, con campañas como Acierta con la orgánica en Madrid o Barcelona + Sostenible.