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Las oportunidades de la España renovable

Las oportunidades de la España renovable

Seguramente si vives en España y te cantan cuando calienta el sol... tú respondas aquí en la playa, al igual que tus hermanos, tus padres, tus tíos más lejanos y puede que hasta tus abuelos. La popular canción de Luis Miguel, que originalmente oraba cuando calienta el sol en masachapa, ha sido adaptada, versionada y retorcida por generaciones hasta encontrar un hueco en el imaginario colectivo español e insuflar esperanzas vacías en los eternos atascos que se originan en verano de camino a la susodicha playa. ¿Acaso importaba qué playa fuera mientras fuera una playa? El culto al sol se convirtió en el eje cultural, social, económico y político de la cultura española desde mediados del siglo XX. El país aprendió a vivir por y para el astro y a sacar beneficio de él. El turismo se convirtió en un importante motor económico. La publicidad y la política tuvieron mucho que ver en esto, promoviendo una idea del turismo relacionada con las aparentes bondades y fortalezas del país. Décadas después, estas ideas han perdurado, pero de forma diferente. Sin embargo, estamos ante la misma historia. Es otra vez el resto del mundo, en este caso Europa, el que nos recuerda la oportunidad que el astro ofrece a esta región. Y ha sido la eliminación del impuesto al sol, tras la moción de censura a Mariano Rajoy, la que ha puesto sobre la mesa las posibilidades que su aprovechamiento ofrece. Aunque, dado que el mundo ahora tiene nuevas preocupaciones, no tanto debido al turismo como por el potencial que las energías renovables encuentran en el país. Potencial que en un futuro inmediato puede cambiar radicalmente el significado del turístico eslogan Spain is different.

2015 será el año de la creación del primer acuerdo internacional más ambicioso para frenar los efectos del cambio climático, pero también será el año en el que España se negó a aceptar la existencia del sol. El resultado de este rifirrafe institucional e internacional supuso la eliminación de una decisión completamente ajena al contexto internacional, pero también la declaración oficial de los beneficios de las energías renovables, autoconsumo energético mediante: ventajas económicas nacionales e individuales y el derecho ciudadano a poder decidir. El impuesto al sol ya no es trascendente, forma parte de la historia más reciente. Sin embargo, la consecución de los objetivos perseguidos durante la historia del autoabastecimiento español abren la puerta a un un sinfín de posibilidades. A nivel legislativo, junto con el Decreto-ley 15/2018 que deroga el impuesto al sol, la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2021 y la Estrategia de Transición Justa que el Gobierno de Pedro Sánchez propone sentarían las bases del primer marco normativo sobre cambio climático y transición energética español, pero también pueden transformar la estructura del país desde los cimientos.

España ha demostrado que se le da bien ganar dinero con el sol. Sin embargo, el aprovechamiento fotovoltaico energético, junto con otros factores, podría mejorar sustancialmente su economía transformando las debilidades en fortalezas. La llamada electrificación de la economía permitiría al país dejar de ser tan dependiente del exterior e invertir en su competitividad. En un futuro cercano sabremos si estábamos hablando otra vez de proyectos en papel o de una realidad, pero en el presente actores principales de la economía española han empezado a interesarse en su potencial. Cada vez más bancos y empresas de energía tradicionales ven en las energías renovables una inversión prometedora. La devaluación del carbón y el abaratamiento de las energías renovables muestran a la energía solar como una inversión prometedora, junto con la eólica aunque en menor medida, como una inversión prometedora. Esbozando la duda de la ética detrás de una empresa de energía tradicional invirtiendo en energías renovables, nuevos actores han entrado dentro de este juego. Se trata de una nueva generación de empresas dedicadas a la creación de instalaciones de energías renovables, jóvenes o provenientes del extranjero, que gracias al interés en explorar un mercado nuevo y una concienciación social sobre el cambio climático más común se pueden adquirir un peso relevante. Por otra parte, la reciente regulación del autoabastecimiento otorga al ciudadano independencia respecto a las grandes compañías y la posibilidad de comerciar con su propia energía siempre que esta no provenga de la red eléctrica. También podría suponer la recuperación de proyectos anteriormente descartados por no resultar económicamente rentables.

No obstante, la mayor oportunidad del país de ser ambicioso es con el medioambiente. El número de horas de luz podría volver del revés su influencia en la lucha contra el calentamiento global. España el país con mayor con mayor irradiación solar de Europa según el Photovoltaic Geographical Information System (PVGIS), una iniciativa dependiente de la Comisión Europea, por lo que se está obviando su capacidad para asumir con mayor facilidad los objetivos del Acuerdo de París y la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima propuesto por el Gobierno de Pedro Sánchez es un paso adelante, aunque entidades como el Instituto Internacional de Derecho y Medioambiente consideran que los objetivos propuestos no son lo suficientemente ambiciosos para cumplir con los internacionales. Además, la inversión en energías renovables es crucial para la descarbonización de la economía. Países como Reino Unido gozan de un porcentaje mucho menor de horas de luz, pero su aportación es mucho mayor que la española. Es casi inimaginable pensar en el potencial medioambiental que tendría España si la ambición política respecto a la promoción de las energías renovables fuera equivalente al aprovechamiento lumínico. Quizás seríamos un ejemplo a seguir como lo es Noruega y podríamos mostrar otra perspectiva sobre cómo afrontar el cambio climático, pero para ello es necesario dejar de cerrar los ojos ante el sol.