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Cómo acabar con el cambio climático utilizando el cambio climático

Cómo acabar con el cambio climático utilizando el cambio climático

Existen diferentes situaciones en las que se pueden aprovechar las consecuencias del cambio climático para luchar contra él.

A través de la sequía provocada por el calentamiento global se pueden obtener recursos renovables. La energía solar puede ser útil para abastecer de agua zonas de climas áridos mediante la construcción de maquinaria de extracción en acuíferos y la instalación de depuradoras de agua que, además de utilizar métodos limpios como la electrodiálisis, funcionen con energía solar. Así, además de solucionar la cuestión del abastecimiento y recursos para la población local, se evita seguir incidiendo en el problema ya que no se realizan emisiones y no se contribuye a la deforestación, evitando la migración a zonas agrícolamente más idóneas y fomentando la captación temporal de CO2 a través de los cultivos. Por otra parte, en zonas en las que se dan más días soleados debido al reajuste de las temperaturas, se puede dar un repunte de las industrias de energía solar y una oportunidad para un mejor aprovechamiento doméstico de las energías renovables.

Otra de las causas y consecuencias del cambio climático es la deforestación. Los bosques absorben gran parte del CO2 emitido y devuelven a la atmósfera vapor de agua que contribuye a la regulación de los ciclos climáticos. Son pulmones verdes que, debido a la tala indiscriminada, actualmente están menguando. Además, el calentamiento global incrementa la erosión de los suelos, ya perjudicados por la deforestación, y la alteración de los ciclos hidrológicos de los ecosistemas montañosos. Por ello, invertir en el cuidado de nuestros bosques es invertir en el futuro del planeta. Plantar un árbol puede provocar que los ríos de los países más afectados por las temperaturas extremas, los más cercanos al ecuador, recuperen hasta un 25% de su caudal, según Ecologistas en Acción. Además de facilitar su aprovechamiento hidroeléctrico, poco a poco estabilizaría el clima, evitando la búsqueda de nuevas zonas aptas para la ganadería y la agricultura y dejando que los bosques hagan lo que mejor saben hacer: respirar.

Las ciudades son los mayores focos de contaminación de la actualidad. Sin embargo, también son el escenario idóneo para acabar con el problema de raíz. Su transformación en zonas no contaminantes implica un cambio de mentalidad que, por otra parte, ya se está realizando en otros campos como el de los plásticos de un solo uso o el papel. Y las maneras de abordarlo son infinitas. Los paneles y chimeneas solares, destinadas a la aclimatación natural de los edificios, se pueden convertir en el siguiente invento más popular en los hogares del mundo después del teléfono, la televisión o Internet. El potencial para lograrlo está al alcance de la mano. Países como Japón o Portugal apenas ofrecen barreras para la instalación de soluciones domésticas de energía limpia y las energías renovables resultan más baratas y competitivas que en el pasado. De hecho, algunos de los monumentos más emblemáticos, como la torre Eiffel o el Taj Mahal, en la actualidad están abastecidos con energías renovables. También se puede adaptar el mobiliario urbano para hacerlo capaz de generar energía solar o captar el CO2 sin necesidad de ocupar las aceras con otras instalaciones. De hecho, tampoco es necesario realizar una gran inversión. Desde 2013, ciento cuarenta metros del parque Christ’s Pieces, situado en Cambridge (Reino Unido), emiten luz gracias a un material luminiscente capaz de absorber la luz solar. Su coste de instalación fue aproximadamente de cuatro horas. Además, no podemos olvidar que el coche eléctrico es una realidad cada vez más habitual.

Hemos planteado cómo abordar el cambio climático desde las soluciones y desde las causas, pero ¿qué ocurre si nos centramos en el problema en sí? Existe un interés creciente por investigar cómo convertir el CO2 en un material ecológicamente aprovechable. El proyecto eForFuel, financiado por la Unión Europea, o la empresa canadiense Carbon Engineering persiguen el objetivo de transformar las emisiones de CO2 en un combustible limpio, transformándolo en compuestos que en su utilización no emitan gases contaminantes.