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Qué están haciendo los animales para proteger nuestro planeta

Qué están haciendo los animales para proteger nuestro planeta

Ante la necesidad inminente de contrarrestar el calentamiento global y otros problemas, los seres humanos hemos tomado las riendas en la protección del planeta. En la actualidad empezamos a ser conscientes de cómo estos pueden afectar a la fauna y flora que convive con nosotros, pero ¿sabías que existen animales que también están ayudando a acabar con ellos?

Los animales son capaces de llegar hasta los rincones más recónditos del planeta sin necesidad de utilizar máquinas ni invertir meses de costosa preparación, un hecho de gran interés científico en la lucha contra la contaminación del planeta. La estrategia se basaría en seguir de cerca sus ciclos migratorios interfiriendo lo menos posible, con una tecnología poco invasiva. El objetivo: que los animales sigan su naturaleza. Es así como tiburones, tortugas y otros seres marinos en los océanos, cuna de la vida que también puebla los continentes, pueden ayudarnos a conocer con mayor precisión y cercanía cómo la extracción de petróleo de los yacimientos subterráneos o el cambio climático puede afectar a sus ecosistemas. Este sistema permite que la investigación científica llegue más allá de donde los humanos podemos alcanzar con nuestras capacidades. Es así como la NASA en 2017 llegó a la conclusión de que los narvales, más ágiles y rápidos nadando que cualquiera de sus trabajadores, pueden realizar un excelente trabajo para conocer cuánto hielo queda en Groenlandia, a través de la iniciativa Oceans Melting Greenland.

Amén de los recursos destinados a la biomasa, la investigación científica también ha centrado sus esfuerzos en estudiar procesos naturales de bacterias y animales, como determinadas medusas, capaces de realizar la fotosíntesis y obtener energía biosolar. Esta opción ofrece la ventaja de ser aún más respetuosa con el medioambiente al prescindir de grandes infraestructuras, favorecer la creación de baterías no contaminantes y poder adaptarse con facilidad al uso doméstico.

Otra forma en la que los animales pueden ayudar a los seres humanos en la protección del planeta consiste en su observación. La evolución, con una meta diferente para cada caso, ha dotado a todos los seres vivos de herramientas para ser más eficientes y poder sobrevivir. Y en algunos casos los seres humanos también nos hemos beneficiado a través del estudio de la biomímesis, o la creación de soluciones artificiales inspiradas en la eficiencia de numerosos mecanismos naturales. Así, las alas de un colibrí o una libélula pueden servir para desarrollar una nueva generación de aerogeneradores más eficientes y de menor tamaño, mientras que el estudio de los panales de abeja puede ayudarnos a obtener sistemas de refrigeración más sostenibles. También podemos centrar la atención en los intrincados diseños que visten los animales. Según investigaciones en China y Estados Unidos, ciertas especies de mariposas han demostrado captar de forma más eficiente la energía solar que determinadas placas solares debido al color negro y al diseño de sus alas, lo que supone una ayuda para mejorarlas.

Para finalizar, es necesario resaltar la labor de uno de los mayores contribuyentes al equilibrio de la flora y fauna del planeta: las abejas. Sin una intención especial más allá de la supervivencia, estos insectos han sido y son determinantes para el desarrollo de los ecosistemas del planeta gracias a la polinización, englobando el 85% de los animales capaces de realizar esta función, según Ecologistas en Acción. Sin embargo, la aparición de parásitos como la varoosis, unos climas más extremos y el uso de determinados pesticidas han logrado advertirnos de que su labor, ya trascendental, puede estar en peligro. Por ello, preservar su futuro también es luchar por la conservación del medioambiente.