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Una vuelta al mundo para conocer el ecoturismo

Una vuelta al mundo para conocer el ecoturismo

El ecoturismo es una alternativa al turismo convencional que pone hincapié en el respeto por la naturaleza y en el desarrollo de las comunidades locales. Al igual que en unas vacaciones tradicionales, el entorno es un importante aliciente, y como ocurre con otras formas de turismo sostenible, su cuidado desempeña un papel importante, pero el ecoturismo lleva esta idea un paso más allá. Con un nuevo enfoque en el que la conservación de la naturaleza vertebra y da sentido al desempeño económico, su objetivo último es trabajar por la integración de la actividad turística con el desarrollo sostenible, sin subordinar ninguna de las partes implicadas y desde los dos puntos de vista de la transacción. El medioambiente es su principal reclamo, pero se abandona el interés por explotarlo como materia prima y la población local pasa a ser una parte interesada que participa de forma activa en el desarrollo de la actividad y, por lo tanto, de su sociedad. Ya no se adapta al papel de espectador pasivo de lo que ocurre a su alrededor y se preocupa en crear soluciones que sean respetuosas con el medioambiente y que no se limiten a ser un parche para esconder el problema.

A veces la idea surge en las pequeñas localidades. Como informa el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el valle de Kamarata se sitúa dentro del Parque Nacional Caimama en Venezuela. Sus habitantes se han dedicado tradicionalmente a la pesca y la agricultura. Desgraciadamente, la zona también ha atraído la atención de productores y vendedores de oro y diamantes. Decididos a apostar por el desarrollo sostenible, han optado por convertir la riqueza socioecológica del parque en el reclamo para interesarse en visitarlo a través de la creación de campamentos y la convivencia con las diferentes comunidades que pueblan el valle. La apuesta por actividades no contaminantes mejoraría su calidad de vida, al no estar expuestos a la contaminación derivada de la minería, y la gestión económica independiente de su mayor y mejor activo económico: su hogar. Así, su beneficio iría destinado íntegramente al progreso de su sociedad sin implicar el progresivo e irreversible deterioro de su entorno.

El cuidado del medioambiente también es una responsabilidad global. El descubrimiento de Charles Darwin en las islas Galápagos, famosas por albergar especies de flora y fauna únicas, en la actualidad se ha convertido en el destino ecoturístico más destacado a nivel mundial. Su modelo, basado en el respeto del medioambiente y la participación equitativa e integradora de todos los sectores de la sociedad galapagueña, aúna la salvaguarda de la integridad de sus numerosos ecosistemas con la observación cercana de uno de los patrimonios naturales de la humanidad, convirtiéndolo en el motor de desarrollo social y económico de su población. Es un trato equitativo para ambas partes, en el que mientras unas zonas son de acceso restringido para asegurar la integridad de los ecosistemas, otras permiten la interacción directa y responsable en diferentes hábitats, terrestres o marinos, o contienen campamentos científicos para aprender más sobre determinadas especies. En el caso de las tortugas verdes, se han creado talleres en los que los turistas y la población local pueden aprender sobre sus ciclos vitales y concienciarse sobre el impacto medioambiental del hombre. Además, la riqueza de Galápagos es tan extensa que en 2017 se formaron más de ciento treinta profesionales especializados en diferentes áreas de su patrimonio natural.

Respetar el espacio de los animales es una vía fundamental para el cambio. El golfo de Panamá acoge la mayor migración de ballenas jorobadas del planeta. Sus acrobacias y costumbres sociales causan tanta expectación que a veces se ignora su propósito: son actividades naturales, fundamentales para el desarrollo de la especie, que cuentan con un tiempo limitado para su aprendizaje. Muchos guías turísticos tratan de realizar su trabajo de forma respetuosa ya que entienden que respetar la naturaleza va a repercutir de forma positiva en su negocio: si los animales están menos estresados, aparecerán más a menudo. Sin embargo, según el PNUD, el número de botes que se aproximan demasiado a los animales ha ascendido y, junto con la contaminación marítima, supone un problema para los cetáceos. Debido a esto, cerca de cuarenta guías turísticos han recibido formación especializada sobre la observación responsable de ballenas y delfines y se ha desarrollado una guía de correcta actuación, que incluye medidas como no situarse a una distancia menor de 250 metros de los animales o que los botes viajen sin interferir en su recorrido.

Sin embargo, la protección de la naturaleza no avanza al mismo ritmo en todos los lugares. En los safaris de Kenia, famosos en todo el mundo debido a la naturaleza imponente de los parques nacionales de Masai Mara o Amboseli, se cambiaron las armas por las cámaras en 1977. A pesar de que no se han tomado medidas efectivas para fomentar el turismo sostenible y que la caza furtiva no ha desaparecido, la población local parece comenzar a estar más concienciada sobre la protección de leones y otros animales, empezando a abrazar la idea de que su conservación también supone beneficios para el país. Además, algunas tribus de la zona reciben retribuciones por las excursiones y obsequios que venden a los turistas. Parece la oportunidad perfecta para iniciar el cambio hacia la concienciación de la protección de la naturaleza y la financiación de proyectos de conservación.

El desarrollo conjunto de la sociedad y la naturaleza no debería ser una moda, como tampoco se debería entender el ecoturismo como la solución de todos los problemas medioambientales. Es otro tipo de turismo más, con sus limitaciones y su filosofía y, en cualquier caso, no debería ser una excusa para explotar zonas medioambientalmente intactas o únicas. No obstante, somos testigos de una tendencia favorable para el planeta cada vez más global. Madagascar, Costa Rica, Canadá o Finlandia también son referentes en el ecoturismo. Viajar es una experiencia única y enriquecedora, como lo son cada uno de los ecosistemas que pueblan los rincones de nuestro planeta.