fbpx
Tiques y recibos digitales: una garantía para el medioambiente

Tiques y recibos digitales: una garantía para el medioambiente

Nadie encuentra romántico abrir una factura o recibir un tique por una compra. Olvidado, roto o tirado por las calles, de secundario en nuestras vidas a cómplice inocente en la contaminación del planeta, cada vez es más común prescindir del papel en su uso más banal, el de las transacciones que hacemos por necesidad. Según la Asociación Española de Fabricantes y Distribuidores (AECOC), más de 7.000 empresas relacionadas con aspectos de nuestro día a día como los transportes, el suministro de energía, el comercio o la banca ofrecen sus recibos en formato digital, lo que ha dotado al papel de uso cotidiano de su papel más actual: el de testigo de un legado de dimensiones mundiales.

Gestionar facturas y tiques online implica disminuir la deforestación y contaminación asociadas a la producción de papel con un coste muchas veces anecdótico, una bocanada de aire fresco para el medioambiente que también tiene efectos positivos en la sociedad. Para los consumidores, el formato aporta un valor añadido. Byetick y Uticket son dos apps para móviles cuya filosofía se basa en simplificar los procesos de devolución o cambio y además permiten guardar documentos relacionados, como promociones, tarjetas de socio o garantías de compra respectivamente. Mi Carrefour, la aplicación para móviles de uno de los supermercados pioneros en adoptar la gestión digital en sus trámites, junto con el archivo de tiques online, permite reservar turno, escanear productos y cupones o hacer listas de la compra. Respecto a los transportes, cada vez es más común la utilización de tarjetas sin contacto que permiten recabar información sobre trayectos para ofrecer una mejor gestión. Por su parte, un gran número de empresas de energía o banca ofrecen una alternativa online para realizar trámites o consultar recibos, suponiendo un importante ahorro de tiempo y recursos. Independientemente de la plataforma, según FACUA, el tique digital puede servir como garantía ante una reclamación al no poder extraviarse y, en cualquier caso, la ley asegura el derecho del cliente a reclamar los tiques en papel.

Se trata de medidas menos impositivas ya que no obligan al consumidor a pagar un precio superior por elegir el formato físico, lo cual puede resultar menos controvertido para la imagen de la empresa. En cuanto a la declaración de la renta, en países como España, la Administración Pública utiliza facturas electrónicas desde la implementación de FACe en 2015, favoreciendo la transparencia de las transacciones al poder conocer su estado en cualquier momento.

Las empresas ejercen una gran influencia en la transición a lo digital. Como intermediarios de los consumidores u otras empresas, tienen la capacidad de elegir en qué formato realizar sus gestiones. Fijándonos en el tipo de empresa que lidera el cambio, que este se esté produciendo en mercados mayoritarios es muy significativo: periódicamente recibimos distintos tiques, facturas o recibos de empresas que cubren nuestras necesidades básicas. La gestión digital podría derivar en una mayor rentabilidad y competitividad al simplificar los trámites internos, evitar errores derivados de la introducción manual de datos y prescindir del almacenamiento físico que por ley las empresas están obligadas a realizar durante cinco años, pero además es un incentivo para que los mercados crezcan y evolucionen. Herramientas como el SOCE (Software de Optimización de Costes Energéticos) utilizan el Big Data para obtener soluciones energéticas más eficientes. Este también puede ayudar a la realización de campañas de marketing más personalizadas, eficientes y con más sentido a partir de los datos personales recabados, siempre que el cliente dé su consentimiento. Por otra parte, esta transición permite la creación de empresas especializadas en e-facturas, como EDICOM, Azertia, Camerfirma o ADSIbérica, o apps para gestionar recibos como Anfix, ¡Saved! o las anteriormente mencionadas Byetick y Uticket.